Guillermo Fernández
14 de Septiembre de 1998
Para mí, la fotografía es un medio de comunicación y de expresión. Desde que tengo uso de razón, he utilizado la fotografía para comunicar y expresar mis ideas, mis propósitos e incluso mi estado de ánimo. Nací prácticamente al mismo tiempo que la fotografía digital. Por aquel entonces, la fotografía analógica todavía tenía una gran importancia, pero muy pronto comenzó a desaparecer casi por completo. Mi primera cámara fue una Canon EOS 1000D. A día de hoy está completamente desfasada, incluso para los estándares de la fotografía digital. Sin embargo, para mí sigue siendo una cámara especial, porque fue con ella con la que descubrí la enorme cantidad de posibilidades que podía ofrecerme aquella herramienta casi mágica. Cuando miraba a través del visor y del pentaprisma, sentía que tenía el control sobre todo aquello a lo que apuntaba. Podía decidir qué mostrar, qué ocultar, dónde dirigir la mirada y, de alguna manera, cómo contar una historia sin necesidad de utilizar palabras.
Durante mucho tiempo, la fotografía fue simplemente un hobby. Jamás pensé que pudiera dedicarme a ello profesionalmente, y mucho menos que algún día pudiera llegar a ganar dinero haciendo aquello que tanto disfrutaba. A los 25 años decidí matricularme en un Grado Superior de Fotografía en la prestigiosa Escuela de Arte Manolo Blahnik. El primer año marchaba como la seda, hasta que, durante el tercer trimestre, llegó la pandemia de COVID-19. De repente, nuestras vidas cambiaron y nos vimos obligados a permanecer encerrados durante meses en nuestras casas. Durante ese periodo terminamos el último trimestre mediante clases telemáticas y videoconferencias. Paradójicamente, aquel periodo de encierro también me permitió descubrir una faceta más personal de mi manera de hacer fotografía. Aproveché el tiempo para experimentar y comencé a realizar fotografía macro de prácticamente cualquier cosa. Cualquier objeto podía despertar mi curiosidad y convertirse en un motivo fotográfico. Desde entonces, y hasta el día de hoy, sigo estando más convencido que nunca de que la fotografía no
es solamente una a ción o una profesión: es mi gran pasión.

